2.7.10

Alex resultó peor que Gilberto

Hace 22 años yo estaba viviendo en Monterrey y trabajaba en CASA ENRIQUE. El día anterior a la tragedia del huracán Gilberto, habíamos salido a pasear a la Macroplaza algunos amigos y yo, pues no se había emitido ninguna alerta que nos advirtiera del peligro. Cuando empezó a lloviznar nos dirigimos cada quien a su casa y desde entonces fue llover durante toda la noche. Nada grave ni fuera de lo común, sólo lluvia continua. 
Cuando llegué a mi trabajo al día siguiente, nos empezamos a enterar por quienes iban llegando, de como estaban las cosas en los diferentes rumbos de donde venían mis compañeros de trabajo. Yo vivía dentro del primer cuadro de la ciudad, pero en el transcurso de la mañana, mientras leíamos el periódico y nos enterábamos de la magnitud del desastre, empezaron a llamar quienes no serían capacer de llegar a trabajar porque Gilberto se había llevado con él calles, carreteras y hasta puentes, dejando incomunicado a Monterrey con el área que se ubica del otro lado del Río Santa Catarina.
Y es que el Río casi nunca ha llevado agua, así que con el tiempo, el lecho se había utilizado para infinidad de cosas, ahí estaba la ciclopista, las canchas de futbol, ahí se instalaban los Circos que llegaban de vez en cuando, las pulgas de los domingos, hasta casas se habían construído quienes no contaban con un pedazo de tierra a su nombre. Era el cuento de nunca acabar, porque no bien el municipio desalojaba a los paracaidistas, llegaban otros y aunque todos sabían del riesgo, nadie pensó que valdría la pena alejarse de ahí. Cuando llegó la mamá de Quique, nos contó que tragedia como esta no se veía desde 1939, cuando otro huracán había sacudido a Monterrey. El daño causado por Gilberto no fue por agua ni por vientos propiamente, sino que durante la noche, la lluvia se acopió en las montañas, bajó en enormes cantidades y cuando encontró el lecho del río bajó por ahí destruyéndolo todo a su paso. En algunas zonas se había reblandecido el suelo, se cayeron tapias, casas, el río se llevó automóviles, y a quienes los sorprendió la creciente en la carretera se los llevó en sus camionetas.
Con Alex hoy ha sucedido algo peor, dicen que el agua alcanzó el doble del nivel que hace 22 años, el río de volvió a llevar todo lo que estaba a su paso, hasta la columna dedicada a la Virgen de Guadalupe de cuando recibimos la visita del Papa Juan Pablo II. 
Aquí en Houston a mí me han tocado ya 4 huracanes, Allison, Katrina, Rita y Ike, éste último el peor de todos y al que agradezco que hasta el día de hoy se me enfríe la sangre cada vez que escucho la palabra huracán...

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