31.10.10

Conejo en la luna

Toda la vida ha estado ese conejo en la luna y yo por más que trataba de verlo no podía. Claro, como que estaba al revés. Los antiguos aztecas tenían una leyenda y era de que la luna era el ombligo de la tierra, porque se reflejaba en el lago, y seguramente al verla reflejada ahí, era que veían al conejo, y otra leyenda, la de los animales que guardarían a la tierra. 
Está la leyenda de Quetalcóatl, que visitando el mundo con forma de hombre sintió hambre y un conejo, al ver que el dios no podía comer zacate como él se ofreció a sí mismo, ante tan gesto de generosidad, Quetzalcóatl lo imprimió en la luna para que futuras generaciones vieran que era un animal con valores.
Otra versión cuenta de cuando las deidades encendieron un gran fuego para que los candidatos a guardar la tierra se arrojaran a él. Tecuciztécatl, un dios orgulloso, intentó saltar en tres ocasiones, pero siempre lo detuvo el miedo. Nanahuatzin, el dios débil, en cambio, nunca titubeó y se lanzó a la hoguera. Al verlo, el dios rico, avergonzado de su cobardía, se lanzó también al fuego. Después de una larga espera. Salió el sol por el oriente y poco después la luna, brillando muchísimo. Otro dios, molesto por la osadía de Tecuciztécatl, cogió un conejo y se lo arrojó, dejándole una marca que ahora vemos en la luna.
Los hindúes, japoneses y chinos tienen también sus leyendas de conejos en la luna, cada una con un sello muy particular. En mi casa, mi abuela decía que ahí estaban dos compadres que en vida se habían peleado por una tontería y su cindena era pasar el resto de su existencia juntos, en la luna... Ud que vé, al conejo o a los compadres?

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