31.3.10

Evolución y extinción

Muchos personajes que deambulaban por las calles en mi pueblo hace escasos 50 años, ahora son historia, al menos en muchos lugares, porque confío en que aún existan en localidades pequeñas y que no se pierda su tradición.
En mi pueblo muchas cosas se conseguían sin salir de casa (y eso que no había internet), porque, o llegaba alguien de puerta en puerta vendiendo algo, o pasaba el vendedor ambulante, que sólo pasaba y le llamaba quien lo necesitara.
A mi casa llegaban señoras vendiendo tamales, tortillas hechas a mano, nopalitos ya pelados y cortados en cubitos. Por la calle pasaba el afilador, el zapatero, el panadero, el lechero, el paletero, el vendedor de miscelánea y su inseparable contraparte una semana después el cobrador (abonero), el peluquero, el vendedor de escobas y trapeadores que al mismo tiempo compraba palos viejos para reciclarlos, el de las aguas frescas, el frutero, los músicos de tambora y clarinete, el carruchero (el de la vitrina), el del periódico local que sólo salía cuando sucedía algo importante y hasta el fotógrafo!!
Eran tiempos en que se cocía el maíz en casa y se llevaba el nixtamal al molino, tiempos mosqueteros en donde todos le servían a uno y uno les servía a los demás. Donde si la vecina sabía inyectar, o si la otra vecina era enfermera, o si otra sabía hacer donas y pasteles, contábamos con ellas y ellas con nosotros.
Alguien recuerda otros personajes pintorescos de sus pueblos que hayan formado parte de su infancia?

30.3.10

Eclipse estelar

En el firmamento de las estrellas del espectáculo, también hay eclipses. Algunos de los que recuerdo son por ejemplo cuando murió Doña Silvia Derbez un 6 de abril y María Félix dos días después. Si nos preguntan hoy, nadie recuerda la fecha en que falleció Derbez. Después la Princesa Diana y la Madre Teresa de Calcutta. Farrah Fawcett y Michael Jackson, Jackson acaparaba portadas y 8 columnas y Fawcett tímidamente aparecía en alguna esquinita, así ya nadie tuvo ni tiempo de acordarse de Patrick Swayze. Farrah murió primero y de ahí nació el chiste de que ella llega a ver a San Pedro y éste le pregunta, Farrah, tú fuiste una mujer muy buena, te gustaría que te concediéramos un deseo antes de ingresar? Y ella responde: Sí, que todos los niños del mundo tengan paz y sean felices. Y saz! que se muere Michael Jackson!! - Conste que es un chiste y yo no lo inventé, aunque todavía me sigo riendo con él.
Ayer, estaba Lucía Mendez declarando a la prensa sus sentimientos tras la muerte de Mama Martha, su madre, cuando de pronto se interrumpe para decir: Ricky Martin es gay! Ricky Martin es gay! La verdad es que todos siempre habíamos sabido que era gay (como sabíamos de Elthon John, George Michael, Jodie Foster y Lily Tomlin, por mencionar algunos), pero es de los que son homófobos y que primero se escudan en la bisexualidad, hasta terminar aceptando lo que ya todo mundo sabe. En fin, cada quien su vida.
La cosa es que de aquí en adelante, marzo 29 será el día oficial de la salida del clóset de Ricky Martin y el dolor de la Mendez pasará desapercibido. Y yo sí lo siento en el alma, porque la Sra. Martha estaba bien joven, en la flor de la vida, porque, si hacemos cuentas y Lucia dice apenas haber cumplido los 39, su mamá no puede haber sido mayor de 60... 

29.3.10

La visita al veterinario

Lo que para mis perros es un día de fiesta, para mí es angustia y terror. Además del trauma de haber sido atacados (mis perros y yo) en dos ocasiones por perros callejeros en el rumbo por donde vivo, mis perros no tienen ninguna educación, no saben caminar a mi lado discretamente, no obedecen a nada de lo que les ordeno y cuando hacen sus "trucos" todos los hacen mal. Si les digo que se echen ruedan y si les digo que rueden se sientan en dos patas. Son una calamidad pero nunca he sabido como educarlos y como han vivido siempre alejados de otros perros , no son nada sociables, cada vez que los llevaba a la tienda/clínica era un ladrar incesante a todos los demás perros y detonaban que la tienda entera se inundara en aullidos y ladridos. Para mí eso ya es demasiada tensión.
Eso aunado a que una vez que olfatean los rastros de otros perros empiezan a querer orinarse y defecar en todas partes, no puedo traerlos a ellos de la correa y el atomizador del desinfectante y las servilletas de papel...
Pues llegó el día de la consulta y ellos saben que se van a pasear, que van a sacar la cabeza por la ventana y que no podrán ni ver por la velocidad del viento, pero que no les importará porque eso les divierte. Todo será correr de una ventana a otra del asiento trasero de la camioneta para ver por donde les pega menos al aire, y una vez en la clínica, a ver que conocido suyo anda ahí a quien le puedan olfatear la cola. 
Por eso mismo ahora los dejo afuera hasta que llega su turno. Yo entro solo, firmo la lista y pongo sus datos y cuando anuncian que sigo yo, voy por ellos y rápidamente los ingreso a uno de los cuartitos y de ahí de regreso a la casa...
Poco se pudieron enterar del Mastín gigantesco de escasos 3 años de edad que esperaba consulta antes que ellos, de la Weimaraner toda coqueta con sus uñas pintadas de color fiucha, o del Yorkie en su jaulita que era el más ladrador y agresivo hasta con el gigantón. Del doberman minitoy que se veía bellísimo en ese tamaño de llavero y del chihuahua que estaba junto a él. Y de todos los demás perritos eléctricos, como ellos, que también les tocaba ir a su consulta. A los míos les sacaron sangre para ver como andaban del gusano del corazón, excremento con un palito de plástico y al final les recetaron su pastilla mensual y les pusieron sus vacunas.
Todo transcurrió en una hora (siete horas en horario canino), pero a mí se me hizo una eternidad. Qué bueno que esto es sólo dos veces al año...

26.3.10

Don Beto el dulcero...

Frente a mi casa había un vecindario enorme que ocupaba media manzana. Las casas ahí construídas estaban situadas alrededor del patio, como dientes en una dentadura. Todas se componían de un cuarto "redondo" o pieza única grande que daba a la calle y la cocina, separada del cuarto grande y un poco más pequeña, de modo que por fuera, todas estaban juntas, unidas por la misma pared que a la vez las separaba, pero entre cocina y cocina sí había espacio y además todas compartían el mismo patio (enorme, donde en la parte de mero atrás había hasta caballos pastando y carros de bestia, carretas, carretones y tartanas) y tres o cuatro baños comunes, donde se tenían que turnar para usar tanto el inodoro como la regadera (agua caliente? Sólo calentandola en una cubeta sobre la lumbre).
Las casas de la calle 5 de mayo, entre Libertad y Cuauhtémoc, eran como 10. En la esquina vivía Delfina, una mujer enorme como la mamá de Memín, casada con el Sr. Beraza, un chaparrito que era camionero y que un día se fué por un voladero y se mató. Después estaba Urbano, el cantinero  que salía limpiecito al trabajo y regresaba trastabillando de borracho. Era bajito y delgado, con bigote finito tipo Viruta, el de Capulina. Doña Martha vivía con su nieto, que era albañil, y cuyos hijos venían a visitarla en día de las madres  y después de la serenata, se pasaban el día escuchando música alusiva, "Oh madre querida, oh madre adorada" que nosotros cantábamos "Me llevas al cine, tú pagas la entrada", o "Tú que estás en la mansión de ese trono celestial mándale a mi corazón un suspiro maternal" para madres que ya no vivían en este mundo.
Doña Martha un día no festivo se cayó en ese breve espacio entre su cuarto y la cocina y se rompió la cadera (en ese tiempo no existían las de plástico ni platino) y tuvo que esperar a que le soldara sola. Su nieto después se casó con Ninfa, su vecina, una chica que también vivía con su papá y se quedaron a vivir entre las dos casas. Doña Pepa Camero, quien corría una casa de citas, tenía a todas sus muchachas sentadas en sillas afuera, en la banqueta, de donde se las llevaban sus "amigos" en sus autos. Colocaban las sillas a cierta distancia de la pared y después la echaban hacia atrás, quedando las patas delanteras en el aire (alguna alegoría o mensaje subliminal?). En mi casa nos decían que no hiciéramos eso con las sillas porque sólo lo hacían las mujeres "malas", pero la verdad era porque se les aflojaban las patas y se rompían. jajaja. Como no sabíamos cual era el segundo apellido de Doña Pepa, le llamábamos Pepa Camero Plato, entre nosotros los niños. Enseguida vivía Rosa, la hija mayor de Don Beto el dulcero, quien vivía en la esquina, bueno, no exactamente en la esquina porque por ahí pasaba una acequia y había un fresno enorme y bajo el estaba el estanquillo de Don Chuy y su esposa, Doña Vange (Evangelina).
O sea que entre la casa de Rosa y el estanquillo había una entrada muy amplia, como un zaguán, por donde se entraba al patio, pero sin puerta. Era sólo una abertura por donde se podía ver desde la calle Cuauhtémoc hasta la otra entrada, o salida, situada porla calle Libertad.
Todo esto lo cuento porque quiero llegar a la parte de los dulces. Que Don Beto preparaba en sus cazos de cobre y que usaba la acequia como drenaje de sus desperdicios.
Preparaba dulces de Calabaza, Biznaga y de Chilacayote, que eran los que más me gustaban por sus semillas negras de exquisito sabor, y con lo que se le requemaba de los dulces de leche, hacía charamuscas y unas tortitas renegridas que ponía a secar en papel periódico y que cuando se las comprábamos, traían por detrás las noticias, y podían ser leídas si los colocábamos frente a un espejo, jajaja
Recuerdo como si fuera ayer cuando mordiendo el dulce, empalagoso y quebradizo, se nos vino a la mente la idea de clonarlos utilizando lodo y jugar a que éramos Don Beto y su familia. Total, ya teníamos todo lo necesario incluyendo el periódico!!

... y las galletas?

Me pareció injusto hacer una mesa redonda en relación al pan y no haber incluido a las galletas. Las galletas que muchas veces sustituyeron al primero, cuando no había suficiente dinero, me imagino, porque quizás por lo mismo que costaba una pieza de pan, uno podía conseguir muchísimas más galletas y en este caso, cantidad si superaba calidad, jaja
Empecemos por las clásicas galletas Marías, ovaladas y las de animalitos. Todas con la misma receta pero diferentes formas y grosores. Las Marías eran como unas monedas con letras y todo, quizás además de alimentar el cuerpo alimentaban el intelecto, porque para quienes leíamos hasta la lista de ingredientes en los envases, era divertido leer y comer, aunque todas trajeran la misma leyenda. Las ovaladas eran grandes y suaves, de la misma masa que las de animalitos. Con el tiempo se hicieron chiquitas y duras, resecas, las de animalitos también. Las ovaladas se sopeaban en el café con leche y si jugueteaba uno mucho con ellas y no se les comía a tiempo, al final el café se convertía en atole de galleta. La ventaja de las de animalitos era que también servían de juguete antes de remojarlas. Los elefantitos, jirafas, dromedarios, etc.
En segundo lugar llegaban las regulares, ya incluído el sabor y los agregados que a nosotros nos llamaban la atención, como aquellas roscas con glaseado de color amarillo brillante y "fiucha" a las que yo lamía y lamía hasta que dejaban de llamarme la atención por no tener ya nada dulce que ofrecerme, y también estaban las maravillas, las barras de coco, las poblanas, que eran como las ovaladas pero de forma de rectángulo (4x2 pugadas) con onditas alrededor, las jarochas, y sus hermanas de lujo las grajeitas (que en la bolsita de la piñata siempre terminaban pelonas), aunque las de lujo-de lujo eran las más adornadas, como las piruetas, las sandwich de un solo sabor o interraciales (mitad chocolate mitad vainilla) y esas venían en cajas de cartón bellísimas con la leyenda de SURTIDO RICO, o en cajas navideñas decoradas para la ocasión. Otras galletas de paquete individual eran las Canelitas, Ricanelas (grasositas y ligeramente saladas), por supuesto las sabrosas (Ritz) y las saladas, que también nos las vendían sueltas con un chilote jalapeño encima para que nos sirvieran de entremés en lo que nos preparaban la comida. O sea, que nos mandaban a la tienda por un tomate y una cebolla, con el cambio nos comprábamos la galleta y el jalapeño y así entreteníamos a la solitaria hata que le llegaba la comida, jaja
Yo creo que mis favoritas eran las más exageradas de todas y que consistía en una galleta con 4 bombones en colores rosa y banco pegados encima y bañadas en coco rallado casi pulverizado. Las que menos me gustaban eran las de nieve (wafer) porque no sabían a nada, era como estar masticando aire... y las había en sabores imaginarios de fresa, vainilla y chocolate.
Este comentario no fue patrocinado por GAMESA (aunque no habría sido mala idea) porque después llegó Bimbo/Marinela con sus versiones y hasta Swandy, con sus pastisetas y sus galletas de mantequilla, donde me gustaban unas con una gota de mermelada en el centro.
Aparte deben estar los gansitos, submarinos, pinguinos, barritas, pays de piña y nuez, y toda la innecesaria pero amplísima variedad de Marinela, con sus panqués de pasas y el de nuez, y ya después su pan de dulce Tía Rosa.
Otras golosinas que se nos antojaban cuando veíamos a Pipo o a Teresita (Erika Buenfil) eran las Chocoletas y las Chocositas Marsa, el Mamut, el Cocochoco. Recuerdan esto? Ma-ma-ma mami yo quiero marsa!
Y yo realmente quería marsa, y fue decepcionante conocerlas, porque no se veían como las de la tele, eran chiquitas y era una simple galleta bañada de chocolate, o el mamut, que eran dos galletas con un bombón (Malvavisco) dentro y bañadas en chocolate, o el cocochoco, que eran igual que el mamut pero con galleta de nieve (wafer)... 

24.3.10

El panadero con el pan!

Mi amigo Gerardo es negropetense. Nació y creció en Piedras Negras, Coahuila pero nunca comió pan. Dice que como su papá trabajaba del otro lado, en EUA, sólo comían pan de caja untado con mantequilla.
En mi casa teníamos que tomar todas las propiedades nutritivas del azúcar, harina y los huevos porque siempre desayunábamos pan de dulce.
Además de ese, había bolillos y margaritas. Con ambos se preparaban lonches. En mi casa preferían las margaritas al bolillo y aún las recuerdo chorreando chile rojo cuando nos hacían los lonches de chorizo con huevo. Del pan que recuerdo está la moreliana y el cochinito, ambos de una masa oscura que seguramente tenía piloncillo. El ojo de buey, suave del entro como un bísquete, pero con una orillita blanca y quebradiza que era lo que más me gustaba a mí, el bísquete con su "ombliguito", conchas (de chocolate, vainilla y otras deliciosas con el adorno amarillo como yema de huevo), naranjas, semitas y pan de anís, armadillos, revolcadas, terrones, orejas, corbatas, moños y tapabocas (también con orillita de otra masa). Campechanas, los cuadritos de pastel con betún y grajeitas, cuernitos, conitos rellenos de crema de vainilla, los bollos mantecositos con su papel encerado abajo, cachuchas (con su visera de otra masa), tortugas, empanadas, jaibas (de masa de hojaldre), polvorones de tres sabores: fresa, vainilla y chocolate, pan de sal como trenzas, y unos de la misma masa pero sin trenzar, que eran como palitos largos muy ricos y las redondas como aros.
Las donas, que en mi niñez eran unas roscas sencillas revolcadas en azúcar, evolucionaron al grado de que un día en la panadería de Azcúnaga, las ví en más de diez versiones, la bañada en chocolate, la bañada en chocolate y además con nuez molida, con grajeas, la glaseada con betún transparente, etc. Nunca mi boca se había hecho tanto agua como en esa primera ocasión que las ví!
Con el pan Bimbo llegaron los picones, bigotes, y demás pan de dulce en bolsa. Los bigotes eran como los cuernitos pero sin dar vuelta, eran derechos. Las fotos de la izquierda no todas concuerdan con los nombres que yo conozco, porque la lima la conocíamos como naranja por el azúcar formando bolitas encima de ella, la chilindrina no tenía ese nombre, pero me gustaba porque era como dos panes en uno con jalea de fresa enmedio, el ojo de buey no era así de grande, era más bien como un bísquete, al elotito le llamábamos armadillo, el tostado no recuerdo como se llamaba pero era muy seco y polvoso y el mantecado tampoco tenía ese nombre... la memoria no me responde...
pero ya se me está antojando. Cuando llegue Juan, que nació y creció en Parras de la Fuente, y que además tenía un tendajo, seguramente me dirá que panes conoce y cuales le gustaban más... hasta pronto!

22.3.10

El patio de mi casa

Nuestra casa en Linares, es una de esas viejas casonas de sillar, altísimas, con techo de lámina y que cuentan con la regadera y el excusado afuera. La construcción se fué extendiendo conforme crecía la familia y abuelita vivía en la casa grande que daba a la calle, tía Pepa en la de enseguida hacia adentro, después había dos casas más, que a menudo se ocupaban con miembros de la familia que se iban casando y se quedaban ahí en lo que encontraban otra casa y después se rentaban.
Imaginen esto: El terreno se dividió en dos partes, la de la izquierda con la construcción y la de la derecha, que empezaba con un zaguán, continuaba hacia adentro como un patio largo, hacia donde daban todas las puertas. Contaba con árboles a la orilla de la cerca del vecino, árboles como anacuas, mezquites, limoneros, naranjos, granados, y en alguna ocasión, hasta un guayabo. 
El día que bañaban a abuelita María, nos echaban a todos al patio. Ella se desplazaba por la casa agarrada al respaldo de una silla con asiento de mimbre y ahí mismo la bañaban. Desde afuera, veíamos el agua salir por una pequeña abertura al ras del suelo y cerca del medidor, por donde también entraban y salían los gatos por la noche, cuando la puerta estaba cerrada.
A la orilla de esa abertura crecían unas plantitas verde-moradas llamadas jacintos, tenían un bulbito esponjoso que a mí me gustaba reventar. Otra plantita muy generosa era una a la que llamaban Golondrina, y se hervía para enjuagarse los pies en esa agua y evitar el mal olor y el pie de atleta. En esta parte del terreno, no había espacio para ningún árbol, pero había plantas grandes como La copa de oro, tulipán, helechos, ilusión (que era una trepadora), jazmines, etc. A la salida del corredor, y entre la casa grande y las demás había rosales, muchas macetas con geranios, espárrago (la planta ornamental, no la comestible), romeos y julietas (no se cual de los dos era el que crecía también únicamente en agua), teresitas, epazote, etc.
Por la noche escuchábamos el ruido de las "salamanquescas" y de vez en cuando nos topábamos con algún sapo reposando bajo el frescor de las hojas secas, no debíamos tocarlos, decían, porque si nos escupían quedaríamos ciegos. Yo de todos modos siempre les tuve miedo, ni peligro que un día anduviera agarrandolos... me los imaginaba saltándome a la cara y siempre los mantuve a distancia.
La verdad es que era muy curioso y nunca entendí el porqué no se nos permitía ayudar o al menos ver como bañaban a mi abuelita, quien después de abrir la puerta se encontraba ya sentada en una silla seca, con su cabello húmedo y un vestido fresco y limpio. Entonces reanudábamos nuestros juegos y volvíamos a la normalidad, hasta que llegaba la hora de trapear y entonces sí nos ofrecían una disyuntiva: O nos quedábamos quietos con los pies levantados mientras se secaba el piso, o nos volvían a echar para afuera.
Ya adivinaron cual de las dos opciones era la que yo elegía?

18.3.10

Lengua familiar

En mi casa se hablaba un lenguaje, que si bien no era secreto ni consistía en códigos ni claves, era un lenguaje especial. Un lenguaje que no sé si aún se hable en mi pueblo, porque al ir desapareciendo la familia, muchas cosas se dejan de hacer, y una de ellas es hablar. 
Hoy platicaré del lenguaje de la cocina. El desayuno consistía en pan de dulce con café o té para los niños. Los tés, o las infusiones eran diferentes cada día de la semana, un día de canela, otro día de anís, zacate de limón, y había algunas yerbas que además de ser medicinales, producían unos tés deliciosos. Cuando había leche, esas bebidas cambiaban drásticamente y se convertían casi en rivales de los atoles o del chocolate.
En ocasiones nos preparaban MIGAS o MIGUITAS, que eran pedacitos de tortilla fritos a las que agregaban huevo, si lo había o solamente ajo. De cualquier forma quedaban exquisitas. La torta de huevo era parecida a la tortilla española, pero sin las papas.
Las papitas doradas eran papas rebanadas o cortadas en juliana como las francesas, pero cuya preparación nos ponía a mi prima y a mí en un estado de expectación porque cuando nos ofrecían preparárnoslas, teníamos que esperar, lo que para un par de niños, era una etenidad. Primero se pelaban las papas, se rebanaban delgaditas o se cortaban en tiras largas (las delgaditas se freían más rápido), después se preparaba la lumbre acomodando los leños y echándole gas (petróleo), de ahí y hasta que hirviera el aceite... en fin, era un tormento con una recompensa deliciosa.
Cuando hacían empanadas de calabaza nos daban calabaza en tacha con leche en un vaso para entretenernos mientras se cocinaban las empanadas, y es que eran de las que se ponían sobre el comal, no en el horno.
Los tamales, además de recalentarlos en el comal hasta que quemaran las hojas también se cortaban en rebanadas (ya sin la hoja) y se recalentaban en un sartén. 
Recuerdos de abuelita tostando el maíz para el pinole o haciendo su PAN DE ACERO, que no, no era el favorito de supermán, era un pan de maíz cocinado en una olla con tapa llamada acero aunque en realidad era de hierro... 
De todos los lenguajes que se hablaban en casa, el de la cocina era mi favorito...

12.3.10

Entre estropajos y escobetas

En mi casa se usaba el estropajo de ixtle (que en la capital llaman "zacate") para el baño, porque tal vez el natural, de la planta del estropajo (que en inglés llaman "Loofa") era más caro. No había esponjas sintéticas ni trapos húmedos con qué tallar los trastes sucios. En la cocina se usaba una escobeta o escobetilla principalmente para el molcajete, porque siempre se quedaban en él atoradas semillas de tomate o de chile. Con el tiempo llegué a ver fibras metálicas o de plástico para los sartenes más sucios.
Había también escobas de varios tamaños dependiendo de su uso. Las escobas más pequeñas, que hacían para que las niñas jugaran y se fueran haciendo a la idea de que un día esa herramienta iba a ser su acompañante inseparable en las labores del hogar (en ese tiempo no teníamos ni aspiradora ni pisos que aspirar, era un lujo tener piso de cemento cuando mucha gente lo tenía de tierra, y quien trapeaba con gas era ya de otro nivel... alfombras? ni en sueños! ).
Después estaban las escobas normales, de espiga, que mucho tiempo después llegaron a ser de plástico, idénticas a las de espiga, solo que de variados colores y más tarde en forma de cepillo con palo. Desde entonces existía el reciclaje, porque Don Chente el escobero, recorría las calles del pueblo comprando palos viejos para hacer nuevas escobas, quizás hasta los tomaba a cuenta. No recuerdo si él también hacía trapeadores, pero como los palos se parecían (aunque ahora que recuerdo, los de los trapeadores estaban mejor acabados, y eran como más pesados).
El escobón era una escoba que tenía forma de limpiabiberones y el palo muy largo, porque debia alcanzar hasta arriba del techo, donde estaban siempre las telarañas. 
Los cepillos se cuecen aparte porque además de los del cabello, estaban los de bolear, los de limpiar hechos de raíz o metalicos para los mecánicos, los de dientes, etc. pero esa es otra historia...

8.3.10

El super tazón gay

Hay quienes piensan que la entrega de premios OSCAR equivale al SUPER TAZON para personas gay pero yo insisto en que es una exageración. Quizás tengan razón, porque esta entrega de premios es fervientemente esperada por muchas personas gay, que disfrutan viendo los vestidos y peinados de las actrices invitadas, quieren ver a Shirley Temple Black, que ha sido de Shirley MacLaine o en qué cara va Meg Ryan... pero también es vista por muchas personas más y cada año hay quienes cuentan hasta los días como si fuera sorteo del TEC.
Para mi la cultura del Oscar es algo totalmente diferente. Cuando yo vivía en Monterrey y los veíamos, horrorosamente doblados al español por Gloria Calzada o ya después medianamente para TVazteca por Mónica Garza, nos daba lo mismo porque muchas de las películas nominadas aún no llegaban y no las habíamos visto. Cuando hacían el número de entrada, no entendíamos los chistes por lo mismo, y a muchos presentadores tampoco los conocíamos o no nos eran familiares...
Entonces aprendí a disfrutarlos por los video clips editados para eventos especiales y menciones honoríficas, por ver quien andaba ahí y quien se había muerto ese año.
Así pasaron muchos años y una vez acá, me prometí a mí mismo ver todas las películas nominadas antes de ver los Oscares para saber que onda, aunque a mí las películas o más bien, las premiaciones, nunca me han importado, porque en lo personal, o me gustan las que nunca ganan, o ganan las que no me gustan y viene siendo lo mismo, jaja
Hace días me llamó Juan para ver si ya estaba listo para ver la premiación y le dije: Qué? Ya tan pronto? Ni me había acordado!! Así que preparé la videograbadora y ayer, mientras yo me ocupaba en otras cosas, los dejé grabando. Un día, cuando nos reunamos mis amigos y yo, los veremos y entonces veré cuales ganaron y cuales no.
De lo que he visto en el periódico de antes de la premiación, es que apenas van en el 82° evento. Margaux, hasta se compró un libro ilustrado con cada película premiada desde su inicio, con todos los ganadores de cada año y hasta con trivia, muy interesante...
UP IN THE AIR, la de George Clooney, es la única que como que no concuerda con las demás de la lista. 
No le veo caso a Meryl Streep por JULIE & JULIA y en el area de actores, ninguno me late.
Si acaso votaría por Mo'nique o Vera Farmiga en los roles de apoyo femeninos, y por Stanley Tucci en los masculinos. Como mejor película yo se lo daría a UP de Disney, pero no creo que una animación se lo gane, o sí?
Ya veremos...