29.11.14

Gorditas de azúcar

Mi abuela preparaba dos tipos de gorditas, las de manteca (con maíz), y las de azúcar (con harina).

Las de azúcar eran tan deliciosas y ella las preparaba tan bien, que después de ella, a nadie en la familia le quedaban tan buenas como a ella. En la central de autobuses vendían unas parecidas, pero hechas como en una máquina, pues eran perfectamente redondas, como cortadas con un molde.

Como ahora ya nadie en mi familia las prepara, un día me dediqué a buscar una receta que más se le pareciera, pues no quería que quedaran ni muy delgadas ni muy quebradizas. Debían de quedarme suaves y pesaditas, como yo las recuerdo.

La receta que encontré las llama ''gorditas de nata'', pero como la nata es algo que ya no se consigue por ningún lado porque la leche ya no tiene que hervirse, yo lo sustituí por crema de leche y me quedaron muy bien. El comal no debe estar demasiado caliente, pues se deben cocer despacio para que no se quemen.

Los ingredientes de la receta que encontré en La cocina de Norma, no llevan ni levadura ni esencia de nata

400 grs de nata (o crema)
4 huevos
1,1/2 taza de azúcar
2 cucharaditas de vainilla
1 Kg de harina
1 cucharada de polvo de hornear
1 cucharada de bicarbonato
1 cucharadita de sal

A mí me quedó un poquito pegajosa, así que la metí al refri un rato hasta que la pude manipular con facilidad. Después con las manos enharinadas hice los testales y los aplasté un poco entre las manos. El aroma es delicioso y se deshacen en la boca. A mi mamá le gustaron mucho!

19.11.14

Los básicos en la cocina

En la cocina de mi casa sólo teníamos lo indispensable.

Manteca Inca, Aceite Lirio y después Capullo. 
Como no teníamos refrigerador, los artículos perecederos se compraban a diario y lo que se preparaba para comer no se guardaba hasta el día siguiente. Si quedaba carne sin cocinar de un día para otro, se guardaba en la canasta que colgaba de un gancho en el techo de la cocina, pues los gatos podían madrugarnos y dejarnos como al chinito...

Las únicas pastas eran para los dientes y a las de sopa les llamábamos por el nombre del tipo, fideo, macarrones, coditos, letras, moñitos, rueditas, tallarines, semillitas, conchitas, etc. No recuerdo de que marca eran pero también se vendían sueltas en el tendajo.
No sabíamos que existía el espagueti porque nosotros nunca hervíamos esas pastas, siempre las dorábamos primero antes de agregar los demás ingredientes.

Cuando pasaba el lechero le compraban algún medio litro de leche para pintar el café y si se agriaba mi abuela la hacía jocoque, para usarla después con los frijoles.

Por eso, cuando íbamos a la tienda, y yo veía las cajas de cereales, o las mayonesas, no sabía ni para qué ni cómo se usaban...

Fue hasta que una de mis primas se vino a EUA que nos presumía cada vez que regresaba de visita con cosas como ''ensalada de macarrones'', ''ensalada de pollo'' y fue como supimos del pan Bimbo, porque nosotros comprábamos solamente margaritas y bolillos.

En mi casa no faltaba el café o los tés y de vez en cuando nos hacían atoles, de pinole o de maizena (de sabores riquísimos, coco, vainilla, etc.). Desayunábamos pan de dulce y al medio dia se preparaba siempre arroz o fideos, que se servían con frijoles. la carne, siempre estaba revuelta con las sopas, pollo para la de arroz y res para los fideos. De vez en cuando preparaban caldo de res con verduras y era algo sumamente delicioso.

Para cenar mi tía nos preparaba papitas doradas o miguitas de ajo. Como usábamos leña, se nos hacía una eternidad esperar a que ella preparara el fuego, cortara las papas en cuadritos, o las tortillas y todo eso. 

Cuando se juntaba toda la familia para eventos especiales, hacían tamales o empenadas de calabaza hechas sobre el comal. Para entretenernos, nos daban tacha con leche en un vaso y nos mandaban al patio hsta que estuviera todo listo.

Con la llegada de la tortillería que usaba maseca, mi tía dejó de cocer maíz para llevar al molino de nixtamal y empezó a comprar también frijol al minuto (en polvo, sólo agregue agua) y leche Nido, y duraba mucho, pues sólo se le agregaba una cucharada al café y ya está!

Muy pocas veces se hacían tortillas de harina.

10.11.14

¿Qué comen los lifetarians''

Hace días comenté de cuando accidentalmente ví un video de una mujer caminando ''10 horas'' por Nueva York que es molestada por hombres que la saludan y la siguen en silencio.

Bueno, el título era ''walking for 10 hours in NYC as a woman''

Lo primero que se me vino a la mente fue, este debe ser un hombre en tacones, o algo así, porque la frase ''as a woman'' jamás me hizo pensar que quien aparecía allí era en realidad una mujer, si lo era, para que resaltarlo? El caso es que después de ver el video ni cuidado me dió porque de donde yo vengo ese no es un problema que necesite ser erradicado mediante donaciones. Hay cosas más importantes de que preocuparse.

Pero el asunto que quiero tocar hoy es lo mucho que me he divertido con los cientos de videos que parodian este, de todo el mundo y son de todas clases, unos más divertidos que otros, pero todos me han hecho reír como loco. Si gustan, vayan a YouTube y escriban ''walking as a woman'' y aparecerá, primero el video original, que lleva casi 40 millones de visitas, y después, en el orden de cantidad de visitas, todos los demás. Y son bastantes.

Después están quienes lo critican y quienes lo rebaten, pero esos no son tan divertidos, aunque sí muy numerosos...

Entre ellos está uno de ''walking as a lifetarian'' y trata de Jacob, que vive más allá de la tendencia ''hipster'' y como considera que ser vebetariano no es suficiente, él es ''lifetarian'' y sólo bebe agua. Me imagino que como el chiste es cada vez comer menos, en la lista de los omnívoros, ovolactovegatarianos y vegetarianos, él viene siendo el ovolacto, que nadamás come leche y huevos y sus derivados.

Estos son sus 9 mandamientos:

1 No matarás ni seres humanos, animales o plantas, etc
2 No comerás nada que tenga vida como seres humanos, animales o plantas, etc.
3 Sólo beberás agua o productos lácteos
4 Sólo comerás huevos o productos lácteos
5 No consumirás minerales y vitaminas extraídos de plantas, sólo del suelo
6 Vestirás sólo con telas que no tengan nada que ver con seres vivos
7 Trata a todas las plantas como si fueran personas vivas
8 Corta tus uñas y tu pelo con agradecimiento y pidiendo perdón
9 Si te masturbas, evita el clímax.

Como pueden ver, es puro relajo, pero así pasó con la ciencia ficción, y las cosas que se creían fruto de la imaginación llegaron a ser reales. No faltará un loco que crea que esto es cierto y lo haga, estoy seguro!

4.11.14

El día que me picaron los jicotes

Mi mamá siempre ha sido una prófuga del quehacer doméstico.

Por algo se separó de mi papá y por algo me dejó con mi abuela para irse primero a estudiar la biblia al ''Instituto Bíblico Emmanuel'' y después de misionera a Coahuila. 
El chiste era no estar en su casa.

Pues bien, para compensar que no me estaba viendo crecer, en vacaciones grandes venía por mí y me llevaba con ella a andar de nómada, comiendo y durmiendo donde Dios proveyera. Yo odiaba esos dos meses de cada año no porque no quisiera andar en la tandariola cantando y tocando las claves en los cultos que hacían por las noches en la iglesia, sino porque ella tampoco allá me cuidaba. Seguramente mi abuela soñaba con que se llegaran las vacaciones, porque la verdad es que yo sí fui muy tremendo y nadie me aguantaba. Yo no sé que clase de religión le enseñaban porque tramposa sí era, pues me decía a mí que cuando el boletero preguntara por mi edad, dijera otra, para poder pagar medio boleto...

De lo que recuerdo que me sucedió bajo el ''cuidado'' de mi madre, es que me pasó una bicicleta por encima, me pordió un perro, comí nísperos y se me durmió la boca y me picaron los jicotes.

Otra cosa que me fastidiaba era que yo, todo un niño de casa remilgoso y acostumbrado a rechazar cualquier cosa que yo creía que no me gustaba como nopales o menudo, con mamá tenía que comer lo que nos dieran, si es que nos daban y si no, aguantarse! 
Y recuerdo con asco cuando mi mamá me atiborró de menudo a pesar de mi renuencia y de unos frijoles negros que nos dió una viejita a la que accidentalmente le ví un pezón y casi me vomito pensando que esos frijoles estaban tan prietos como lo que yo había visto.

Ir al baño era otra pesadilla, pues allá tenían servicios de pozo, que era un gran hoyo lleno de excremento mosquiento, con una tabla que tenía un agujero grande y otro chiquito  que era para mí el mayor de los suplicios, pues además del peste a mierda seca, la fresca caía como una piedra y removía toda aquella asquerosidad.

Mi madre nunca supo el daño que me hacía, pero hasta el día de hoy, no se lo he podido perdonar.

Los rodacuaches

Así les llamaban en mi casa a los escarabajos estercoleros. Pero bueno, en mi casa tenían los nombres más originales para las cosas más comunes, como por ejemplo ''porcholaca'', ''cisote'', ''cochozuela'', ''entecada'', etc.

Yo al principio hasta creí que eran parientes de los tlacuaches y después me dijeron que eran unos animalitos que hacían bolitas de excremento. Entonces me los imaginé como los ''revientaojos'', aquellos escarabajos enormes que nos zumbaban por la cabeza por las noches en la plaza Juárez. Nunca los ví. Hasta ahora creo que los he visto pero no son tan grandes como me los imaginaba, pues cuando levanto lo que mis perros hacen (lo hago una vez al día por las mañanas) me encuentro con algunas piezas del día anterior ya secas y huecas, con pequeños animalitos negros dentro, los que me imagino o son o son parientes de los que a mí me platicaban.

Ah! Y a cierto tipo de mayates les llamaban ''makesh'', y había quien hasta los convertía en joyería viva.

2.11.14

Los monitos del domingo

Aprendí a leer desde antes de entrar a la escuela.

Como en casa vendían nueces, mis tias compraban periódico por kilo en la tienda de Don Alvaro Palacios. Yo pedía revisarlo antes de que se empezaran a hacer los cucuruchos, porque me gustaba leer los monitos. Las tiras cómicas de entre semana no me llamaban tanto la atención, pero la sección dominical era otra cosa.

Las tiras eran más grandes Y A COLOR!! Y yo me deleitaba leyendo las aventuras de Popeye, El príncipe valiente, el pato Donald, Trucutú, Educando a papá, Tremebunda, Ramona y similares.

Hubo una temporada en que hasta me puse a recortarlos y pegarlos en un cuaderno. Mi abuela me había enseñado a preparar engrudo y de ese modo no tenía que gastar en pegamento.

Con el tiempo, ya adulto y viviendo en Monterrey, compraba únicamente el periódico en domingo, lo primero que hacía era buscar la sección de las caricaturas, y aunque ya no eran todas las que yo conocía las disfrutaba igual.

Mi relación con las revistas de historietas dió inicio en cuanto tuve 10 o 20 centavos para alquilarlas en el estanquillo de Don Chuy o con Lucita, pero esa es otra historia...

Día de muertos

En un día como hoy, pero en la madrugada, y hace muchísimos años, solíamos mi familia y yo ir al panteón a limpiar las tumbas y colocar flores frescas.

A mí no me gustaba ir porque no solamente me levantaban a esa hora, sino que ME TENIA QUE LAVAR LA CARA!! Y allá vamos todavía oscuro por la calle Cuauhtémoc hasta llegar a la Calzada a Panteones (hoy Calzada Modesto Galván Cantú). Después de varias horas de trabajo lavando y limpiando, cuando ya íbamos de regreso, era que nos encontrábamos con la multitud que apenas se dirigía al Panteón. Y eso era lo que mis tías deseaban evitar, las aglomeraciones.

Ahora que ya no vivo allá y que no queda nadie de mi familia en Linares, sólo me quedan los recuerdos.

En casa, durante muchos años nos mantuvimos de los productos del rancho, hasta que a mis tíos les dejó de interesar trabajar allá y lo abandonaron. Pero de allá nos traían nueces, nopales, leña, maíz, chile piquín y del monte, flores de palma y maguacatas.

Y como a todos los niños, me rebelaba a estar limpiando las flores de palma, que después de cocinadas ni me gustaban porque me parecían amargas. Las que sí me gustaban eran las maguacatas.

Y hablando de cosas que no nos gustaban, se acuerdan del agua miel de maguey?
La vendían por las calles y una vez la probé...